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Taxi

Taxis de Barcelona
Taxis de Barcelona

El visitante que llega a la ciudad condal para pasar unos días en ella y conocer sus principales lugares de interés, un consejo que debe dársele es que, por poco que pueda, se olvide de hacerlo en su coche particular, ya que, a pesar de que urbanísticamente Barcelona tiene una buena infraestructura, como toda gran ciudad hay una gran afluencia de automòviles circulando por ella, resultando el transporte público normalmente más rápido y más económico.

Para ello, la capital dispone de una buena red de autobuses urbanos, así como del Metro, posiblemente la manera más rápida de desplazarse de un lugar a otro.

El taxi es otra de las maneras de moverse por Barcelona, un medio de transporte eficaz y cómodo, una alternativa al transporte público asequible y que incluso puede salir a cuenta si los que viajan son 3 ó 4 personas. Exceptuando algunas fechas muy concretas, encontrar taxi en la ciudad es fácil, independientemente del barrio o del punto en que nos encontremos, ya que esta capital dispone de una gran flota. Bastará colocarse en alguna esquina y levantar la mano si vemos uno libre para disponer de él, y la espera no suele ser de más de 5 minutos.

Podemos también acudir a una de sus muchas paradas, debiendo aquí tener en cuenta que en el área metropolitana de Barcelona hay nada menos que 262 paradas de taxis.

El taxi también se puede pedir por teléfono, para lo cual existen 23 emisoras que operan en toda la área metropolitana. El automóvil llegará a la dirección indicada con el taxímetro ya en marcha, pero aquí debemos tener en cuenta que no podrá marcar más de lo que representa la tarifa mínima.

Los taxis en Barcelona forman parte de su paisaje, ya que al gran número que encontramos de los mismos circulando por sus calles, se les une su llamativo e inconfundible aspecto, de color negro y con las puertas y capó con un tono amarillo intenso, un contraste que no los deja pasar en absoluto desapercibidos desde el año 1934, fecha en que se fijó el aspecto que debían tener dichos vehículos.

Algo importante a tener en cuenta es que, una vez terminado el trayecto, el taxista no te puede cobrar más dinero del que marca el taxímetro, excepto si hay algún recargo, que llevan todos los coches detallados en el cristal de su ventanilla. Los más comunes de estos suplementos son los que se imponen cuando se viaja desde el puerto o el aeropuerto, o por cada una de las maletas que llevemos.

La mayor parte de los taxis de que dispone la flota de Barcelona son coches de gama media-alta, habiendo también muchos monovolúmenes, y que absolutamente todos llevan aire acondicionado.

Si queremos pagar el servicio con tarjeta de crédito, hemos de tener en cuenta que un gran número de ellos no lo acepta, por lo que deberemos asegurarnos antes de empezar la carrera.