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submarino Barcelona

Submarinos de Barcelona

Narcís Monturiol, junto a Isaac Peral, es uno de los hombres fundamentales en la historia de la navegación submarina. Este catalán, nacido en Figueras en 1819 se propuso a mediados de siglo fabricar una nave para facilitar la recolección de coral y ayudar a los buzos en sus tareas, pudiendo operar también como nave de rescate. En 1858, tras conseguir los fondos necesarios para llevar a cabo su proyecto, se puso en marcha. Al año siguiente presentó en sociedad su Ictíneo I, uno de los primeros submarinos de la historia. El barco navegó el 23 de setiembre de 1859. Y lo hizo bajo el agua a una profundidad de 20 metros durante más de 2 horas. Era un hito en la historia técnica mundial. Gracias al éxito de de este primer proyecto, diseñó el Ictíneo II, una nave de mayores dimensiones que pronto atrajo el interés militar. Pero la falta de fondos y algunos errores comerciales llevaron a su empresa a la quiebra y a mediados de los 60 abandonó sus proyectos submarinos.

submarino Barcelona

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Pero para la historia han quedado los estudios y avances técnicos de Monturiol  a los que Barcelona, como no podía ser de otra manera, rinde un merecido homenaje. En el jardín del Museo Marítimo puede disfrutarse una réplica de su primer submarino. El original fue fabricado en madera de olivo y con los cristales de los ojos de buey de 10 centímetros de espesor. A la vista del observador actual se asemeja a una especie de batiscafo de esos que aparecieron en la literatura de ciencia-ficción. Pero este peculiar artefacto no es ficción. Fue de verdad.

interior submarino Barcelona

interior submarino Barcelona

Y en el barrio de Ostia, la plaza del Ictíneo tiene, como su nombre indica, otra réplica. En este caso se trata de la segunda versión del submarino de Monturiol. Más grandes y alargado, sus formas ya nos recuerdan a los submarinos que todos conocemos. Además, en el Museo de Cera, al lado de la figura del ingeniero catalán, se encuentra una reproducción del interior de un submarino.

Pero hay más. En el Museo de la Ciencia se encuentra el submarino SA-51, regalado al museo por el Ministerio de Defensa. Se trata de una nave mucho más moderna que podía transportar a una tripulación de cinco hombres y con autonomía para una semana. En los años 60 dejó de operar. Así que si eres un apasionado de la navegación, Barcelona posee un buen número de tesoros submarinos.




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